Entre practicas y reflexiones del Psicodrama y la Coordinacion Grupal- (iii)
publicado en la revista "el semejante"
Por Silvia Schverdfinger* ..............................................................................................
Hace más de 25 años fui al encuentro del conocimiento del Psicodrama y tuve la fortuna de aprender directamente con algunos de los maestros y creadores del Psicodrama en la Argentina y en Latinoamérica. Puedo decir hoy con certeza que cambió el rumbo de mi vida y mi manera de pensar, ver y vincularme con las personas, los espacios y los quehaceres.
Sumé al ejercicio de “la palabra precisa”, el lenguaje corporal y psicodramático.
El Psicodrama es un método, una herramienta que posibilita agudizar los registros de percepción de uno mismo y de los otros. Facilita la conexión con las sensaciones y las emociones y potencia la creatividad de la que somos capaces de desarrollar por ser sujetos . El trabajo con las escenas nos permite “vernos “ y “ver a los otros” desde múltiples sentidos .
Hacer Psicodrama nos ejercita en ponernos en el lugar del otro y habitar diversos personajes en el mundo propio y de los demás. Abre a nuevas perspectivas y versiones posibles. Ayuda enormemente a realizar diagnósticos de situación. Es un entrenamiento personal para conectarnos con lo que nos afecta y lo que nos pasa con lo que le afecta al otro.
El Psicodrama hoy atraviesa múltiples disciplinas y prácticas y es un excelente articulador de los campos de la clínica, el arte, la cultura, lo social.
Psicodrama como cuerpo deviniendo en nuevos y diferentes territorios que ya no son solo de las prácticas de las psicoterapias. Psicodrama es una herramienta de intervención, en tanto y en cuanto trabajamos no sólo por sus posibilidades de aplicación sino además por las que tienen que ver con la implicación.
Hacer psicodrama, ser psicodramatista. Cuestiones del ser haciendo y del hacer siendo y con otros, en microterritorios existenciales habitados por múltiples encuentros entre autores, maestros, compañeros de equipo, alumnos, pacientes a lo largo de los trayectos recorridos en estas dos décadas y media. Con ellos voy construyendo el “cuaderno de navegación” de mis rutas en la clínica y en la docencia, en el trabajo institucional. Mapas y cartografías compuestas por conexiones, versiones, articulaciones, concepciones de la corriente del Psicodrama Psicoanalítico Argentino, de las líneas de pensamiento filosófico de Deleuze y Guattari, componiendo junto con otros el movimiento- líneas de psicodrama actual de Eduardo- Tato - Pavlovsky . Psicodramatizar requiere de capacitación , de entrenamiento. Entrenamiento corporal, de apertura y registro de los sentidos, de conocer con amplitud las posibilidades del propio cuerpo y de la potencia del reconocimiento del espacio. Requiere de gran sensibilidad y compromiso, de entrega y receptividad entre uno y otros, de la disposición a dejarse fluir explorando los distintos seres y estares posibles. Entrenamiento del pensamiento en escenas, elemento básico del psicodrama, requiere de la puesta en marcha de la capacidad creativa, lúdica e imaginativa. Soltarse, jugar, imaginar, crear son verbos de la resistencia, modos de instalarse desde lo vital, modos operandis de las travesías del vivir soñando e inventando cada vez otros mundos posibles. Regla básica del Psicodrama es jugar, crear y sostener una ficción, ser protagonista, ser sujeto activo de la vida propia.
Trabajamos con la Multiplicación Dramática-arte más que teoría y técnica inventada por Eduardo Pavlovsky- Hernán Kesselman y Luis Friedlevsky- , escenas de resonancias y consonancias , deslizamientos por las superficios en el espacio –tiempo delimitado como espacio dramático de las escenas que prestan otros. Agenciamiento colectivo. Protagonismo colectivo. Posibilidad de co-construir el proceso de conocimiento, de investigación, de aprendizaje. Luego los breves escritos de resonancias que vuelven para hacer máquina acoplando y modelando las producciones dramáticas. Memorias del grupo y construcción colectiva de saberes, multiplicación literaria que anticipa y desvía nuevos agenciamientos que se producirán en ese contrato ficcional. Composición estética , danza de saberes de investigación – acción – reflexión. Y la disposición a dejarse sorprender cada vez.
Pensamos los grupos como espacios de potencia de creación de nuevos mundos, como máquinas deseantes de producción de multiciplidad de sentidos.
Hacer cuerpo con el cuerpo del otro. Movimientos , expresividad. Regímenes de percepción abiertos, diversos, múltiples. Caos, desorden, incertidumbre, lo desconocido de nuestro cuerpo , de nuestros sonidos, de los otros. Produce desvanecimiento del Yo, hay que transitar, atravesar estas angustias, soportar no entender, poder desapercibirse, dejarse y dejar acontecer, fluir.
Coordinar es intervención , es acto clínico, es acto pedagógico. Diagramar las reuniones, los discursos, bocetar, apenas unos lineamientos, anticipar un poco , y demorarse luego. Aprender a no ir a la búsqueda de hipótesis, interpretaciones, lecturas certeras, pre-supuestos, a los contenidos argumentales de la escena narrada o dramatizada, sino ir al encuentro de lo imprevisto, de lo azaroso, de lo menos probable y lo poco determinable. Romper con lo establecido y dejarse subvertir por el grupo. Coordinar siendo dirigido por el acontecer del grupo. Coordinador abriéndose puertas adentro, en estado de máxima plasticidad, con la tensión del estar alerta con todos los sentidos en el devenir del grupo. Coordinador potente, por posible de transitar por entre los dos estares molar y molecular – conceptos de Eduardo Pavlovsky y Hernán Kesselman.
La escena es para nosotros la posibilidad del acontecimiento. No es un hecho, un suceso. Escena más que de la representación, de la presentación en el aquí y ahora incierto, habilitada para deslizarse por los planos de su superficie. Escena como composición estética, danza de los cuerpos con sus gestos, decires, intensidades , bloqueos.
Hacer psicodrama y coordinar grupos me sigue afectando alegremente en la medida que propicia salir del lugar de objeto de los sucesos para ser sujetos de acontecimiento.
Me sigo reconociendo en aquellos que hoy expresan “el psicodrama me cambió la vida”.