Trabajo publicado en la Revista Campo Grupal – Año3-Nº 15-Julio 2000
Entre practicas y reflexiones.
Psicodrama Grupal en el ambito de la Universidad
Silvia B. Schverdfinger
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He centrado esta comunicación en tres aspectos: 1) el Psicodrama como dispositivo pedagógico productor de creatividad; 2) la importancia del Psicodrama en el campo interdisciplinario; 3) la referencia a los trabajos realizados en la docencia universitaria.
El Psicodrama deviene una actividad transformadora en cuanto posibilita la exploración de la subjetividad y los atravesamientos múltiples que en ella hace lo social histórico en los ámbitos cotidianos de trabajo: clínicos, educacionales, comunitarios, institucionales.
El trabajo psicodramático propone, en un tiempo y espacio delimitados (encuadre psicodramático con sus reglas), abrir a sucesiones de movimientos, ritmos, velocidades, intensidades, imágenes, pensamientos en escenas, escenas, que los sujetos integrantes del grupo producen en lo individual, grupal e institucional.
El trabajo en docencia, tanto desde mi inserción y pertenencia al Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal, como en la Universidad pública y privada, me permiten considerar que el Psicodrama es un dispositivo pedagógico productor de creatividad.
La propuesta de la modalidad es siempre grupal, entendiendo que un grupo desarrolla su máximo potencial creativo cuando cada sujeto ha interiorizado el pensamiento común del grupo y además la singularidad de cada uno. El grupo deviene facilitador de potencial creativo individual de cada integrante. Asímismo, aprender en grupo provoca un efecto multiplicador del saber y del deseo de investigar, producir y crear. El juego vivencial es una forma de aprendizaje y uno de los recursos más efectivos en la recreación del conocimiento.
En nuestros trabajos pedagógicos, la propuesta psicodramática pretende el objetivo de aproximarse a la temática particular de que se trate y profundizar la comprensión teórica de la misma, desde la experiencia vivencial a través de recursos técnicos psicodramáticos.
Desde la docencia en grupos de formación en Psicodrama Psicoanalítico Grupal, he observado, tanto en los espacios que con mis colaboradores hemos creado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, como en esta institución , que las personas que se acercan convocadas por el objetivo de formarse y entrenarse para ser psicodramatistas y coordinadores grupales provienen de distintos quehaceres profesionales y artísticos y la mayoría plantean las expectativas de encontrar un ámbito propicio para reunirse con otros, para hacer y pensar junto con otros y para explorar y desplegar sus aspectos creativos, a través de recursos que invitan a reconectarse con la actividad lúdica, para muchos hace tiempo abandonada; con el cuerpo en movimiento y contacto con otros cuerpos en movimiento y con las técnicas de las dramatizaciones, que posibilitan el despliegue y devenir de afectos, emociones, con diferentes ritmos, velocidades e intensidades. Las reflexiones y comentarios sobre lo dramatizado da lugar a la multiplicidad de sentidos posibles y la oportunidad de romper con la propia versión monocular que cada uno trae de sí mismo como identidad personal y profesional.
Es interesante destacar que muchos de los alumnos que egresan de estos espacios de formación abren nuevos territorios en sus lugares de inserción cotidiana, descubren una manera de producir creativamente en sus quehaceres, aunque muchos de ellos no se dediquen específicamente a aquello para lo cual fueron formados en estos espacios.
En el año 1979 yo era docente en una cátedra de la carrera de Psicopedagogía de la Universidad del Salvador. Tenía a mi cargo el dictado de unas clases teóricas sobre los tipos de familia. Y se me ocurrió organizar a los alumnos en “pequeñas compañías de actores” donde cada uno tenía como tarea para la siguiente clase representar un tipo particular de patología familiar. Fue sin lugar a dudas mi inicio en Psicodrama pedagógico. Por supuesto por intuición, por impulso, por azar.
Luego por elección, pues a partir de allí comencé mi camino de formación sistemática en Psicodrama.
Durante 1986 ideamos con la Lic en Letras e Investigadora teatral Beatriz A. Trastoy, un “Seminario-taller sobre Introducción a la Semiología Teatral con técnicas corporales, lúdicas y psicodramáticas”(ella dictaba un curso teórico sobre este tema en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.).
Organizamos nuestro propio encuadre de trabajo, acordamos la fundamentación, objetivos, modalidad, programa temático del curso y realizamos reuniones periódicas donde en cada una de ellas dedicamos a preparar los materiales teóricos y los recursos didácticos, que consistieron en: cuadros sinópticos vivientes, mazo de cartas semióticas y semiológicas, juegos de frases y fragmentos de párrafos entremezclados, danza de signos, máquinas humanas de definiciones entre otros tantos. Resultó una experiencia pedagógica fuerte por la convalidación de que se puede aprender con seriedad jugando e inventando, transitando por entre varias disciplinas.
Diez años después tuve también otra oportunidad de encuentro interdisciplinario cuando coordinamos experiencias psicodramáticas en un curso de Post-Grado de Kinesiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Fue para nosotros un trabajo interesante, ya que nuestra participación desde el psicodrama grupal estuvo organizada por esa cátedra en oportunidad de que se finalizaba con alguna unidad del programa.
Así los alumnos jugaban escenas desde sus roles profesionales, con situaciones de dificultad vividas o imaginadas articulando los conceptos y desarrollos teóricos que habían recibido en las distintas clases de cada unidad. Resultó para mi entender, mucho más que la técnica del role-playing porque fue notable cómo aquellos jóvenes kinesiólogos ponían en movimiento sus propios cuerpos y tomaban conciencia de la implicación y afectación en su tarea específica de trabajar con el cuerpo de otros, a través de dejarse atravesar por sus propias vivencias corporales y emocionales. Les permitió ponerse en el lugar de sus pacientes y familiares de pacientes y explorar el “entre” cada uno y su paciente, comprender así aspectos de la relación entre sus propios cuerpos y los de los otros y como la propia subjetividad se pone en juego en el rol profesional y en el vínculo o conexión que cada uno establece en ese momento particular con ese paciente singular. También trabajamos con ellos la Multiplicación dramática, la cual los acercó a la comprensión de la multiplicidad de afectos, emociones, sentidos y lecturas posibles de cada situación y a la exploración de su subjetividad.
Una experiencia similar con resultantes coincidentes es la que vengo realizando desde el año pasado en la Cátedra de Teoría y Dinámica de Grupos de la carrera de Musicoterapia en la Universidad del Salvador. Y fundamentalmente el trabajo psicodramático ha devenido una posibilidad a la apertura de todos los sentidos y a la conexión con otros de maneras diferentes.
En 1986. siendo docente integrante de la Cátedra de Psicología de la Adolescencia de la Facultad de PsicologÍa de la UBA , propuse abrir un espacio de jornadas y talleres que luego dio en llamarse Talleres Psicodramáticos sobre Adolescencia. Organicé un equipo de docentes para ese espacio. Fue un trabajo sumamente productivo para los docentes y para los alumnos que atravesamos esa experiencia. Más de 1.500 alumnos participaron en esos talleres.
Por lo general trabajábamos con ejercicios de caldeamiento, juegos dramáticos y dramatizaciones. Al comienzo se planteaban los ejes temáticos a explorar y en un posterior momento se articulaba teóricamente lo acontecido vivencialmente. Se finalizaba la unidad pedagógica con una síntesis conceptual y una producción creativa colectiva final.
Hemos observado que aquello que se moviliza en cada persona durante la experiencia vivencial, que determina la investidura de representaciones cinéticas y visuales, permite que las concepciones teóricas o prácticas de los diferentes alumnos, puedan reorganizarse desde modos anteriores de adjudicación de sentido. El destino de estas concepciones movilizadas y reorganizadas es el de sufrir un nuevo enlace con representaciones palabras mediante un análisis teórico del material, lo que posibilita un reordenamiento a posteriori de lo trabajado, que se constituye como un camino abierto a nuevos efectos retroactivos desde otras fuentes de información o conocimiento posibles sobre la temática específica programada.
Esta experiencia produjo lo que dimos en llamar “ EFECTO PASILLO MULTIPLICADOR”. Los alumnos de la cátedra comentaban con otros impactados y afectados por esa experiencia pedagógica, en un momento de absoluta y total hegemonía teórica del Psicoanálisis Lacaniano y con el esquema pedagógico tradicional de las cátedras de clases teóricas y trabajos prácticos, ambos módulos a cargo de un docente “al frente de la clase”, excepto en las cátedras: la ya citada y la de Teoría de Técnica de Grupos a cargo de Ana Fernández, de la misma Facultad en la cual también ya se utilizaba dispositivo psicodramático.
Poco tiempo después nos llega la invitación de la Secretaría de Extensión Universitaria para coordinar Seminarios -Taller sobre Introducción al Psicodrama Psicoanalítico Grupal para egresados y estudiantes avanzados de Psicología. Cocoordinamos durante más de cinco años dos veces al año dichos espacios . Y también desde allí organizamos en Mayo del 1992 LAS PRIMERAS JORNADAS UNIVERSITARIAS SOBRE PSICODRAMA.
Fue tal la convocatoria de aquellos primeros cursos de la Secretaría de Extensión, que la Facultad nos invitó a organizar desde la SECRETARIA DE POST-GRADO, CURSO TEORICO-TECNICO SOBRE PSICODRAMA PSICOANALITICO. Espacio que hemos creado en 1992 y que hemos desarrollado hasta fines de 1994, fecha en que por razones de entrecruzamientos y vicisitudes de políticas institucionales nos vimos impuestos a dejar. Espacio que ni la Facultad ni el Psicodrama han perdido pues ha continuado con la circulación de otros docentes psicodramatistas.
En ese año 1992 también compartí la experiencia en un equipo de psicodramatistas del CPPG de coordinar en forma rotativa Seminarios de Capacitación y Reflexión para los trabajadores de Salud, Educación y la Comunidad de la ciudad de Santa Rosa - prov. De La Pampa, en la Universidad de Santa Rosa, trabajo organizado conjuntamente por la Asociación Médica , Secretaria de Salud y Universidad de Santa Rosa. Interesante experiencia de trabajo interdisciplinario comunitario en el ámbito de la Universidad.
Quiero referirme especialmente al espacio que creamos con el CURSO DE POSTGRADO SOBRE PSICODRAMA PSICOANALITICO GRUPAL, en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.
Hubo una vez, en 1973 que en la Carrera de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Marta Berlín, Olga Albizuri de García, Luis Fryedlewsky y Leonardo Satne dictaron un Seminario de Postgrado sobre Psicodrama. A los dos meses de su segundo cuatrimestre, la Facultad es intervenida y ese espacio, igual que tantos otros quedaron interrumpidos....
Hubo otra vez, casi veinte años después, en 1992 que en la Carrera de Psicología de la Facultad de Psicología de la UBA, con Manuel Liss y la participación y colaboración de Eduardo Pavlovsky, Hernán Kesselman y en los comienzos Olga Albizuri de García, quienes alentaron, avalaron y acompañaron la propuesta, se generó el Curso de Postgrado sobre Psicodrama Psicoanalitico Grupal.
El curso estaba destinado a Lics. En Psicología y/o Títulos equivalentes. Los psicólogos clínicos fueron minoría, un solo médico y la gran población de estudiantes reunía a Abogados, Profesores de Educación Física, de Letras e Historia, Lic. En Ciencias de la Educación, Psicopedagogos y Psicólogos Educacionales.
El Curso propuso dar expresión a las necesidades de aquellos profesionales, preocupados por la búsqueda de dispositivos alternativos que les permitiera operar en todo tipo de trabajo social, en las áreas de Salud, Educación y Acción Comunitaria. Nos propusimos ofrecer a los graduados conocimientos, recursos psicodramáticos y una concepción psicodramática grupal, permitiéndoles desde una posición reflexiva, a partir de su afectación e implicación articularlo con la especificidad del quehacer cotidiano profesional.
El diseño pedagógico constaba de una modalidad anual, organizado en dos ciclos de trece semanas cada uno, desarrollado en tres módulos que guardaban entre sí una secuencia lógica de acuerdo a la metodología pedagógica propuesta y una frecuencia semanal de cuatro horas por encuentro. Se incluyeron también dos seminarios de seis horas cada uno. Los seminarios y algunas de las clases semanales estuvieron a cargo de los colaboradores docentes, principalmente Eduardo Pavlovsky y Hernán Kesselman y de otros psicodramatistas y grupalistas invitados para temáticas específicas. La clase inaugural del 7-5-92 reunió después de muchos años a la misma mesa a los pioneros y maestros del Psicodrama en un clima de celebración, de rito.
El diseño comprendía dos dimensiones en la formación: 1) entrenamiento psicodramático y proceso grupal y 2) marco conceptual. Cada encuentro se desplegaba en distintos momentos: comentarios y/o lectura de alguna producción escrita, trabajo psicodramático (caldeamiento, juegos dramáticos, escenas, multiplicación dramática), comentarios sobre lo realizado incluyendo lo vivencial, lo técnico, la articulación teórica y la lectura del proceso grupal. La evaluación, condición para la aprobación del curso, constaba de la presentación de un trabajo grupal articulando lo teórico con lo técnico y vivencial y un coloquio colectivo donde se criticaba y discutía cada trabajo grupal.
La modalidad así planteada parte del “grupo-sujeto”, por tanto el programa operaba sólo como dispositivo pedagógico y desde el lugar de la coordinación, estábamos siempre atentos al devenir del acontecimiento grupal en cada encuentro. Es decir que privilegiamos los recortes que surgían en el grupo, desde las singularidades de sus integrantes y del proceso grupal, si bien había un hilo conductor en cuanto al continuo del trabajo psicodramático y a ciertos contenidos teóricos.
Es conveniente aclarar que distinguimos grupo terapéutico de grupo de formación y que el espacio de lo íntimo fue resguardado ya que se trabajaba en un marco institucional con claros objetivos de formación en el grupo, el cual había sido convocado para aprender Psicodrama grupal y no para resolver conflictos personales.
Me parece interesante citar palabras de un trabajo escrito de evaluación de un grupo de alumnos de uno de los cursos: ...”psicodramatizar sería entonces, tratar de de-velar aquello que motoriza el deseo; pasar de la mirada unívoca, representativa del saber consagrado, a la mirada pluridimensional, multívoca que deviene del jugar en el campo del “como si”. La multiplicación dramática como caleidoscopio de palabra y acción integradas.
... trabajamos los apoyos, el propio y el que nos brindan los otros, descubrimos que la mirada del otro nos recrea y el cuerpo del otro nos sostiene. Allí aparece con claridad el contexto como texto....”
A modo de finalización quiero enunciar algunas cuestiones en las que venimos pensando: 1) el Psicodrama ha inaugurado cuerpo teórico-técnico en nuevos microterritorios, nuevos ámbitos de trabajo, en la educación, la acción comunitaria, en lo social y cultural. 2) el Psicodrama produjo el acontecer de un efecto multiplicador en diferentes disciplinas que no son únicamente las ligadas con el campo de la clínica psicoterapéutica, de la salud mental, desde donde se originó. 3) la resistencia aún vigente respecto del Psicodrama en los ámbitos académicos, donde nosotros vemos que el “saber académico tradicional” contribuye con su modalidad a la disociación de las experiencias vivenciales y los atravesamientos personales, fomentando y estimulando el trabajo de ese saber, prácticamente sólo desde la intelectualidad.